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Voces del Bicentenario - Víctor Barrios Rojas


Voces del Bicentenario se llama el libro-cedé de Víctor Barrios Rojas, que contiene entrevistas realizadas a tres colosos de la literatura paraguaya: Augusto Roa Bastos, José Luis Appleyard y Óscar Ferreiro. El material, de importante valor testimonial, ciertamente, lleva el sello de la Editorial Servilibro y ha sido publicado gracias al apoyo de Fondec.

Antes de entrar en el tema que me ocupa, debo decir que Víctor Barrios Rojas es una figura vital, casi legendaria de la radiofonía paraguaya. Grabadora en mano, lo he visto a menudo en presentaciones de libros, tertulias literarias y peñas artísticas entrevistando a los artistas para conocer y dar a conocer al público oyente su pensamiento en torno al arte, la política, la cultura en el Paraguay, la manera de elaborar un poema, una novela, etcétera.

Excelente por su profundidad y el rescate de vivencias en torno a la Guerra del Chaco es la entrevista al autor de Yo El Supremo. A través de ella, el lector conocerá cómo fue la niñez de Augusto Roa Bastos, cuándo se inició en la poesía, cómo estaba constituida su familia, qué estudios hizo; cuál es su visión sobre el hombre, la muerte, la vida. Debe saberse que don Víctor Barrios Rojas es un puntilloso y osado preguntador. Quiere saber todo de su entrevistado. Y esa curiosidad suya, esas preguntas que meten el dedo en la llaga, muchas veces, dan un buen calificativo a su gestión.

Me ha gustado mucho la charla mantenida con el exquisito poeta José Luis Appleyard. Sin rodeos, ante una pregunta difícil, que muchos escritores quizás no se animarían a responder, el vate contó que su poeta preferido era indudablemente José María Gómez Sanjurjo. Qué manera de tomar postura en un ambiente en el que casi todos los escritores quieren quedar bien con sus pares... He aquí las palabras de Appleyard: “Te lo digo así, directamente, sin pensarlo mucho, porque es el poeta paraguayo que más me ha llegado en lo profundo y a quien sigo leyéndolo casi diariamente”.

El lector sabrá que el autor de Solamente los años y de aquellos Monólogos, o el “arte” de tragar las “eses” al hablar, empezaba a dormir cuando cantaba el gallo, dejó de ejercer la profesión de abogado asqueado, pues lo que sucedía en los Tribunales lo llegaron a repeler, tenía predilección por San Juan de la Cruz, el más grande poeta que ha dado la humanidad, según sus textuales palabras. Sabrá tanto el lector en torno a este poeta singular a través del material que me toca comentar. Por ejemplo, se enterará que no se animaba casi a tocar sus poemas una vez terminados. Era la antítesis de Jorge Luis Borges. “Yo corrijo muy poco mis poemas, casi tengo miedo de corregirlos”, confesaba.

Y yo pregunto a los poetas: ¿no sienten temor acaso de enfrentarse a su propia obra?

Víctor Barrios Rojas no tiene piedad, se diría, a la hora de interrogar. “José Luis Appleyard, ¿cree en Dios?”, dispara. Y he aquí la respuesta: “Sí, creo en Dios, soy católico, no muy ortodoxo, tal vez porque tengo algunas dudas, siempre. Pero en el fondo soy católico, soy creyente, y mis oraciones son como las decía Antonio Machado: ‘Converso con el hombre que siempre va conmigo. Quien habla solo espera hablar con Dios un día’”.

Por su parte, Óscar Ferreiro, autor del celebrado libro El gallo de la alquería y otros compuestos, contaba con la sinceridad que lo definía que una vez estuvo a punto de casarse y sintió miedo. Había leído el consejo de William Shakespeare: “La horca y el matrimonio son dos catástrofes”. Se arengó a sí mismo y se mandó mudar al monte.

Cuando un compañero de estudios le dijo que debía estudiar Ingeniería, le respondió que quería ser trotamundos. Reconoció que cumpliendo con su oficio de latifundista hizo mensuras enormes para los más grandes latifundistas del Paraguay y derribó árboles milenarios. Eso le valió, sin embargo, un mea culpa, pues luego plantó cientos de árboles.

Recomiendo la lectura de este libro (Memorias que no llevan el viento) por su alto contenido moral, sus momentos anecdóticos y sus enseñanzas de vida.

13 de Noviembre de 2011
Delfina Acosta
Asunción del Paraguay

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